02 Sep
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La Taxonomía de Bloom es una teoría que advierte la necesidad de que, después de realizar un proceso de aprendizaje, el alumno haya alcanzado nuevas habilidades y destrezas, además de conocimientos. 

Todos sabemos que el proceso de evaluación va ligado a unos criterios de evaluación. Esta herramienta nos guía en el proceso de diseñar instrumentos de evaluación que nos permitan cuantificar los aprendizajes, las habilidades y destrezas adquiridas, para comprobar el éxito en cada área.


La Taxonomía de Bloom está formada por niveles:

  • Recordar: reconocer y traer a la memoria información relevante de la memoria a largo plazo.
  • Comprender: habilidad de construir un significado a partir de materiales educativos, como la lectura o las explicaciones del docente.
  • Aplicar: aplicar un proceso aprendido en una situación, familiar o nueva.
  • Analizar: descomponer el conocimiento en sus partes y pensar en cómo éstas se relacionan con su estructura global.
  • Evaluar: comprobar de manera crítica y analítica que todo se ha llevado a cabo correctamente.
  • Crear: involucra la capacidad para hacer cosas nuevas, tareas creativas, etc.

La implementación de la metodología de la Taxonomía de Bloom se extiende más allá de la simple memorización o comprensión del tema. El objetivo es que los estudiantes cultiven habilidades que les permitan utilizar los conocimientos adquiridos como un medio para resolver problemas y crear nuevos conocimientos. Sorprendentemente, el cerebro humano posee una aptitud natural para capacidades cognitivas de orden superior desde una edad temprana. Estas habilidades incluyen la capacidad de extrapolar conocimientos existentes para interpretar situaciones novedosas, comparar, establecer relaciones causales, deducir, argumentar e incluso generar ideas originales.


Al formular objetivos, es esencial considerar el nivel de desarrollo de los alumnos y garantizar que presenten congruencia con las actividades y tareas diseñadas para trabajar los contenidos, expresándose siempre en infinitivo.

Al utilizar esta herramienta, es posible priorizar los procesos cognitivos en varios niveles diferentes. Esto, a su vez, hace que la tarea de evaluar sea mucho más manejable, ya que los verbos pueden combinarse con cada nivel, lo que permite concretar objetivos de aprendizaje.


Además, es muy útil para:

  • Redactar objetivos de aprendizaje observables, medibles y evaluables, utilizando el apoyo de los verbos para redactarlos.
  • Diseñar los indicadores en los instrumentos de evaluación.
  • Redactar y diseñar las actividades en una secuencia didáctica, procurando así la gradualidad ascendente para que los alumnos avancen de nivel hasta conseguir llegar a los más altos.


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