La Taxonomía de Bloom es una teoría que advierte la necesidad de que, después de realizar un proceso de aprendizaje, el alumno haya alcanzado nuevas habilidades y destrezas, además de conocimientos.
Todos sabemos que el proceso de evaluación va ligado a unos criterios de evaluación. Esta herramienta nos guía en el proceso de diseñar instrumentos de evaluación que nos permitan cuantificar los aprendizajes, las habilidades y destrezas adquiridas, para comprobar el éxito en cada área.
La Taxonomía de Bloom está formada por niveles:

La implementación de la metodología de la Taxonomía de Bloom se extiende más allá de la simple memorización o comprensión del tema. El objetivo es que los estudiantes cultiven habilidades que les permitan utilizar los conocimientos adquiridos como un medio para resolver problemas y crear nuevos conocimientos. Sorprendentemente, el cerebro humano posee una aptitud natural para capacidades cognitivas de orden superior desde una edad temprana. Estas habilidades incluyen la capacidad de extrapolar conocimientos existentes para interpretar situaciones novedosas, comparar, establecer relaciones causales, deducir, argumentar e incluso generar ideas originales.
Al formular objetivos, es esencial considerar el nivel de desarrollo de los alumnos y garantizar que presenten congruencia con las actividades y tareas diseñadas para trabajar los contenidos, expresándose siempre en infinitivo.

Al utilizar esta herramienta, es posible priorizar los procesos cognitivos en varios niveles diferentes. Esto, a su vez, hace que la tarea de evaluar sea mucho más manejable, ya que los verbos pueden combinarse con cada nivel, lo que permite concretar objetivos de aprendizaje.
Además, es muy útil para:
